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Cafes y Terrazas

Mirador del Río (Yé)

Acogedora terraza con vistas espectaculares del Archipiélago Chinijo (noroeste de Lanzarote). LOCALIZACIÓN: Entrada al pueblo de Yé desde la carretera Arrieta-Yé. HORARIOS: Todos los días de 10:00 a 17:45 horas. TARIFAS: 0.50 euros para el residente y 4.70 euros (con una consumición en la cafetería) para el visitante. INFORMACIÓN: 928 526 548

Plano de situación

PLANO DE SITUACIÓN:

Al entrar en ningún momento intuyes lo que vas a encontrar en su interior. Es ésta una de las notas predominantes de en los Centros de Arte, Cultura y Turismo realizados por César Manrique. El artista te guía por una construcción original, llena de detalles curiosos en su decoración, y mientras sigues embobado con el interior del edificio topas, sin sospecharlo, con una de las intervenciones más atractivas en el ámbito paisajístico del artista lanzaroteño. Desde 400 metros de altura se percibe tranquilamente el pacífico Archipiélago Chinijo (al norte de Lanzarote) y sus islas de La Graciosa, Montaña Clara, Alegranza y Roque del Oeste.

Vistas de La Graciosa desde Mirador del Río, Yé, Lanzarote

La cueva semicircular blanca que acoge la cafetería-terraza está decorada con suelos de madera, los frescos helechos típicos en los complementos manriqueños, cerámica tradicional y destiladeras de agua de Lanzarote. Es obligatorio transitar, antes o después del café, por la amplia terraza de piedra natural del Mirador, desde donde la estampa del Archipiélago Chinijo, el Risco de Famara (Lanzarote), la espectacular playa de este pueblo y las singulares y antiguas salinas de sal del Risco nos sitúa frente a una poderosa postal.

Terraza del Mirador del Río, Yé, Lanzarote

Buen sitio éste, pues, para rematar una excursión por el norte lanzaroteño. La cafetería ofrece una amplia cantidad de bebidas: desde vinos de la tierra (especialmente recomendables son los blancos) hasta aperitivos variados y licores, así como café e infusiones, zumos, batidos, refrescos y cerveza; también, junto a una bolsa de papas fritas, los helados y algo de repostería agotan las posibilidades sólidas. No es un restaurante, pero se echa en falta una oferta sencilla de productos típicos, como podrían ser unas papas arrugadas, salpicón de pescado, atún…

El ambiente es fresco y tranquilo. La música, ambiental y de tonos jazzísticos por momentos.

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