Playas y calas

Bañadero de Guatiza (Guatiza)

Una pequeñísima cala de unos 50 metros. Se caracteriza por sus apacibles aguas, resguardadas de los fuertes vientos de la zona por unos diques de piedra natural. En uno de sus extremos hay un cuidado solarium de madera, muy cobijado y confortable. El lugar es un enclave muy tranquilo. Alejado del asfalto y de cualquier bullicio resulta una vía de escape relativamente cerca de los puntos turísticos del norte y Arrecife.

La Arena (Playa Quemada)

La Arena se nutre de las magníficas condiciones de la costa sureste de Lanzarote, cobijada de sus fuertes vientos imperantes y casi siempre despejada. Desde lo alto la figura de La Arena resulta majestuosa. El marco es de postal gracias a la poderosa estampa negra de su jable fundiéndose con sus aguas de suave azul. La quietud del mar y las altas temperaturas que azotan esta franja marítima invitan al baño continuo. El silencio penetrante se rompe con el arrullo del mar posándose en la orilla. Algunas gaviotas sobrevuelan la playa en aparente actitud misericorde con la soledad de los pocos bañistas. Si las gaviotas supieran de los efectos beneficiosos de encontrarte rodeado de la mágica aridez de La Arena.

Playa Bajo el Risco (Yé)

Desde el mirador de Yé se perciben claramente los 500 metros de extensión de la playa, así como su notable anchura (en ciertas zonas de hasta 25 metros), que garantiza una jornada de pacífico esparcimiento. El Río, tal y como se define al brazo de mar que separa Lanzarote de La Graciosa, está generalmente en calma gracias al cobijo del propio Risco de Famara. La estancia en ella es un abrazo directo a la naturaleza.

Cueva de doña Juana (Puerto del Carmen)

Cueva de doña Juana es una tranquilísima cala de este núcleo turístico. Junto a su vecina playa de Pila de la barrilla se aleja de las playas atestadas de gente de Puerto del Carmen, como Playa Blanca, Matagorda o Los Pocillos. Además de sus condiciones sobresalientes en cuanto a calidad de jable y sus inmejorables y apetecibles aguas, destaca por su magnífica orientación que le permite estar guarecida del constante viento que sopla en Lanzarote.

Piscinas naturales de Punta Mujeres (Punta Mujeres)

Las piscinas ocupan toda la bahía de sur a norte del pueblo. Su contorno natural, de lava solidificada de las erupciones del cercano Volcán de la Corona, se mitiga con unas escalinatas bien robustas y seguras en puntos estratégicos para la toma del baño. Hay dos piscinas muy concurridas, la primera viniendo del sur y la central (cercana al bar del pueblo). En el resto de calitas puede encontrar más sosiego para la lectura, la toma del sol o la contemplación de la actividad pesquera en pequeñas barquitas.

Los Charcones (Playa Blanca)

Uno de los tesoros poco conocidos de Lanzarote. Las piscinas naturales de Los Charcones conforman un paraíso de relajación. Alejadas del bullicioso núcleo turístico de Playa Blanca y de sus pobladísimas playas, perderse en cualquier plato natural de mar resulta una poderosa carga de pilas. Guarecida en la despejada costa suroeste de la isla, Los Charcones se benefician de un clima más fresco debido a los vientos dominantes en la zona, que hacen más llevadero el peso del sol.