Playas y calas

La Garita (Arrieta)

Con casi un kilómetro de extensión, su ubicación la cobija de los fuertes vientos imperantes en la zona. El paseo de acceso cuenta con una pequeña y acogedora terraza donde se sirven tapas y platos variados. También está equipada con duchas y vestuarios. Ideal como complemento de la tradicional ruta turística por los centros turísticos del norte, Jameos del Agua, Mirador del Río, Cueva de los Verdes y Jardín de Cactus, el paso por La Garita permite un kit kat relajante por sus magníficas aguas.

El Ancla (Costa Teguise)

Es una de las mejores zonas de baño de Costa Teguise. Sus tranquilas aguas tienen un color brillante. Apetece el chapuzón a simple vista. El viento, fiel acompañante de la vida en Costa Teguise, queda en un segundo plano por lo recogida que se encuentra esta cala. Su fino jable se encuentra en perfecto estado y en su salida hay duchas que nos permiten asearnos toda vez que haya concluido la jornada de playa.

Barranco de Los Conejos

Sus apenas 20 metros de extensión y unos 6 metros de anchura se nos antojan gigantes gracias a sus impresionantes vistas del pueblito fantasma de Pedro Barba, en la punta sureste de La Graciosa, el imponente risco de Famara de Lanzarote, y en el horizonte la portentosa aparición del roque del Este.

El Pozo (Playa Quemada)

Solitaria cala de arena negra a una media hora a pie de Playa Quemada. El silencio es sepulcral alrededor de dos peñascos de Los Ajaches. El mar, siempre en calma, los callaos y una colonia de gaviotas nos dan la bienvenida.

Playa Bastián (Costa Teguise)

Una de las calas de baño más extensas de Costa Teguise. De fácil acceso, su localización la hace una de las playas más asocadas de los fuertes vientos tan comunes de este núcleo turístico. Sobresale el ambiente deportivo del paseo marítimo y la zona de esparcimiento entre éste y la playa equipada de recovecos de piedra natural con sus respectivos espacios de barbacoa.

Cueva del Agua (Guatiza)

La quebradiza costa de Los Cocoteros y la particular morfología de la Cueva del Agua motivan la renovación constante de las aguas que dan vida a esta caprichosa forma geológica. El resultado es una majestuosa piscina natural. En los aledaños del mar hay diferentes zonas de reposo donde posar la toalla y tenderse leyendo un libro tan ricamente, completamente cobijado de los vientos imperantes en el noreste de la isla. Un espeso silencio rodea la estancia en Cueva del Agua, roto por la suave entrada del agua del vecino litoral al interior de la gruta.