Museo Agrícola El Patio (Tiagua)
LOCALIZACIÓN: C/ Echedey, 18, Tiagua, Lanzarote.
HORARIO: De 10:00 a 17:30 horas de lunes a viernes; de 10:00 a 14:30 horas el sábado; cerrado los domingos.
TARIFAS: 4 euros para residentes y 5 para visitantes.
INFORMACIÓN: 928 529 134.
PLANO DE SITUACIÓN:
Una salida a la desesperación. En 1845, unos agricultores de Tiagua, sin opciones de futuro, pidieron al Marqués de la Quinta Roja, Francisco de Ponte, la posibilidad de cultivar unos terrenos vírgenes de su propiedad. Un siglo después, en 1947, la finca se convirtió en la gran superficie agrícola de Lanzarote. Doblaban el espinazo sobre la tierra más de 25 agricultores ayudados por más de 20 camellos en el traslado de los productos agrarios hacia todos los puntos de la geografía insular.

A finales de los ochenta del siglo XX, un grupo de personas ideó la transformación de este amplio espacio asentado en Tiagua en centro etnográfico de la cultura y tradiciones lanzaroteñas. Los esfuerzos en esa dirección vieron luz el 15 de enero de 1994. A las diez de la mañana de esa jornada dos matrimonios alemanes, procedentes de Frankfurt, abrieron este paseo por la memoria de los últimos siglos en la isla.

La antigua casona agrícola acoge el museo etnográfico. Los materiales expuestos están muy organizados y cuentan con unas sencillas explicaciones en cada estación, que permiten al visitante comprender aquellos duros tiempos. Las fotografías que complementan el paseo testimonian el aprovechamiento de las tierras volcánicas para dar fruto: cebolla, papa, tomate y millo principalmente. La alfarería, el trabajo con cerámicas y otras manifestaciones artesanas como la elaboración de rosetas, así como las vestimentas del antiguo agricultor componen otro aspecto predominante en el museo.
El mantenimiento en situación real del Lagar llaman la atención del ingenio de la época para hacer gofio. En similares condiciones se encuentran la Bodega, la Tahona y la Capilla, aunque en todas ellas se echan en falta algunas directrices para comprender la correspondiente función que cubrían. Sobran las explicaciones, sin embargo, en el antiguo dormitorio del agricultor. Los camastros hablan por sí solos, escupidera mediante que evitara el paso frío al patio donde estaba el excusado, con la pequeña mesa de noche y la imagen de la virgen garantizando el buen descanso.

El gran patio interior que conecta todos los puntos estratégicos del museo tuvo que correr un gran protagonismo en la socialización de los trabajadores. Ideal parece para el descanso a la sombra, los juegos recreativos y la parranda cuando el trabajo lo permitiera. El cuidado en el mantenimiento de las piezas de este caserío hace natural la estancia en el museo. Puntillosa también se ha comportado la gerencia de El Patio en el coqueto estado en el que se encuentra la floristería, los jardines y la amplia superficie agrícola en la trasera del museo etnográfico.

Concluida la visita a la pieza museística, se inicia la segunda parte de la estancia. El jardín principal de la antigua casona, el molino de viento que da la bienvenida donde, a su alrededor, podremos observar el tránsito pausado y despistado de las gallinas de la casa. El Patio ofrece a sus visitantes como guinda a su estancia un aperitivo de vino malvasía y algún manjar de la tierra. En el Bodegón de la infraestructura provista de una amplia terraza de grandes mesas y bancadas se podrá degustar este punto final. En nuestro caso, en ese día de septiembre de 2007, unas tostas untadas de chorizo chacón con el amable caldo de malvasía.
Para antes y después: A unos pocos kilómetros en coche podemos almorzar en Caserío de Mozaga o ir de tapas al Monumento al Campesino. En el vecino pueblo de Teguise podemos tomar café o té en Cafetería Cejas o en el Hespérides. Muy cerca de La Villa de Teguise se encuentra el espectacular Lagomar.






