Ikarus (Teguise)
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Nota: Existe espacio reservado para los no fumadores.
Una bella casona tradicional de Teguise, decorada de forma muy coqueta y rodeada de un apacible y romántico clima. Así es Ikarus. Dos estancias principales, con pocas mesas, y lo que fue el clásico patio canario como corazón del restaurante (ver foto a la derecha).

En su conjunto, la carta es bastante reducida. Sobre todo en los entrantes. Ensaladas, un correcto salmón ahumado con rosti de papas y rábano, un insípido carpaccio de carne marinado de balsámico, tiras de verduras y algunas cremas y sopas. La cocina de Ikarus extiende algo más su oferta en los platos principales con una atenta selección de menús vegetarianos. Los acertados tagliatelle con salsa de setas y parmesano y la solvente lasagne rellena de espinaca y queso de cabra.
Sin embargo, es en el tratamiento de las carnes donde logra un punto de distinción. Muy buena resulta la combinación de la pechuga de pato, con sésamo y balsámico, y unas bolas de papa y verduras al tiempo. Otro tanto para el adecuado solomillo de vaca y el hígado de ternera. Pero por encima de éstos, la palma se la lleva el exquisito solomillo de cordero con corteza de hierbas.

Los platos se complementan con el pescadito del día, fresco del litoral lanzaroteño, el pescado a la sal con reserva previa, y unos langostinos en azafrán o pernot con arroz de bastami. La cocina trabaja con rapidez. Eso sí, siempre que la mesa no exceda el número de seis comensales. Para cenas de grandes grupos, Ikarus no resulta la mejor opción.

La carta de vinos también es corta, pero acertada en cuanto a la variedad de sus marcas y, además, con muy buena relación calidad precio. Por su parte, la cocina obtiene otro punto de distinción con su trabajo repostero. Parfait de licor, una más que correcta variación de chocolate, unos curiosos y sabrosos higos en vino tinto con helado y un sublime crépe con manzana flameada, helado de vainilla y nata.
Sorprende de Ikarus su excelente relación calidad-precio. Alrededor de 25 euros por persona.
Para antes y después: Un paseo por el casco histórico de La Villa. Un café o un té en el Hespérides o Café Cejas. A unos pocos kilómetros, en Nazaret, se encuentra La Cueva, ideal para después de una cena. Teguise se encuentra ubicado en el centro de la isla, por lo que en coche nos podemos desplazar a Costa Teguise o Arrecife en busca de marcha nocturna.








