Lilium
![]()
Nota: Existe espacio reservado para los no fumadores.
Lilium acaba de trasladarse a Arrecife. El restaurante, comandado por Orlando Ortega, mantiene la línea que ha situado a este restaurante como una de las revelaciones del campo gastronómico lanzaroteño. En plena calle José Antonio capitalina, el nuevo emplazamiento ha ganado en modernidad. Sin estridencias y con suma sencillez se ha creado una atmósfera encantadora. Nos llama la atención las diferentes formas y tonalidades de las paredes del salón, en las que se entremezclan pequeños detallitos decorativos del mundo del vino. En este sentido, encajan los majestuosos artilugios tradicionales, como el dispensador de vino por copas, y la coqueta disposición de los elementos del servicio en los recovecos de las estancias. En el portón de bienvenida descansan algunos libros de cocina, lo que da cierta sensación de estar en tu hogar.
La apuesta gastronómica de Lilium se despliega en los entrantes, que aprovechan los productos tradicionales lanzaroteños. Un buen ejemplo es comprobar cómo la cocina juega con el chorizo chacón para ofrecerlo revuelto con cebolla confitada o en forma de croqueta. Si bien en el revuelto se puede apreciar el sabor del chorizo, rebajada su fuerza gracias a la cebolla, en las croquetas resulta imperceptible este manjar, anulado excesivamente por el sabor del plátano.

Saca partido a las papas de la tierra combinándolas de manera sencilla con gambas (ver foto a la derecha) o con un salteado de tacos de atún y mojo rojo. Curiosas quedan también las virutas de jarea con espirales de pasta, crema y rúcula. Correcto es el tratamiento a la fritura de queso de cabra con salsa de frutas. Una elección segura, no en vano constituye nuestro pincho preferido, es el monturrito de batata. Exquisito. Los entrantes se completan con los huevos estrellados, salmón ahumado y, entre otras propuestas, los pimientos de piquillo rellenos de langostino y bacalao.
Hay un amplio abanico en las carnes principales. Solomillos, entrañas, entrecot y chuletón de novillo, pato y algo de pollo la conforman. Pueden venir acompañados de foie fresco y salsa de oporto, confitado con salsa agridulce o a la plancha. A excepción de la entraña, a estas piezas se les echa en falta la contundencia de su sabor natural. En cuanto a los pescados, Lilium ofrece cada día piezas frescas de temporada. Especialmente exquisitos resultan los platos de atún y ventresca.
En la carta de vinos se percibe un esfuerzo especial de la casa por su enriquecimiento. Hay más de 20 Riojas y Riberas del Duero disponibles. El precio está un poco por encima de la calidad ofertada. Muy curiosa y a destacar es la disposición de los vinos, a la vista de la clientela, que complementa agradablemente la decoración de la estancia.
El servicio se lleva el sobresaliente. Atentísimos y muy agradables. Un punto claramente mejorable es el tiempo de espera una vez seleccionados los platos de entrantes y entre éstos y del menú principal. La repostería es variada y correcta.
Una de las ofertas más llamativas de Lilium es de carácter periódico. Se trata de Cena a Ciegas, un evento donde se saborearán diferentes platos haciendo uso exclusivo de los sentidos del gusto y el olfato. Por otro lado, la cocina de Lilium acaba de abrir una novedosa apuesta con un sugerente menú semanal a muy buen precio, tanto para el almuerzo como para la cena.







