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Restaurantes

La bodega de Santiago (Yaiza)

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Plano de situación

Este restaurante tiene un encanto especial. Se asienta en una antigua casona del siglo XIX fundada por Santiago Eugenio. Fue restaurada en 2003 y su apertura como punto gastronómico data del 16 de febrero de 2005. Cuenta con unas envidiables vistas al pueblo de Yaiza desde su acogedora terraza, que cobija a los comensales a través de un gran ficus. Las tres estancias interiores mantienen una decoración tradicional.

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La cocina de Bodega de Santiago se sustenta en una apuesta por los productos de gran calidad. Se nota en la selección de entrantes: jamón ibérico, ricos quesos de la península y Lanzarote, salmón… Nos parece muy recomendable el exquisito rulo de queso de cabra al aroma de albahaca, así como la curiosa y fresca ensalada de cogollos con aguacate, anchoas y ventresca de atún. Los aperitivos se completan con unas anchoas de Santoña, foie de pato con mermeladas caseras y unas mejorables croquetas de jamón ibérico.

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Los platos principales giran alrededor del pescado y la carne. El bacalao de la casa, el atún en adobo, los calamares con cebolla y los taquitos de cherne conforman las apuestas de la carta. Se preparan de manera sencilla y tradicional. Además, por fortuna, escapa de esa moda de plato grande, ración pequeña. En Bodega de Santiago las bandejas son sustanciosas. En cuanto a las carnes, la oferta gastronómica del restaurante se enriquece. Solomillo al aroma de durazno, en salsa de setas y a la pimienta negra; entrecot de cebón de buey; un delicioso secreto ibérico; chuletillas de cordero, pechuga de pollo y un solvente cordero lechal al estilo Santiago.

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La carta de vinos es muy completa y variada manteniendo una correcta relación calidad-precio. Con respecto a la repostería, Bodega de Santiago refuerza su tradicionalismo con postres caseros como el bienmesabe, el flan al chocolate y golosas tartas de manzana, queso con arándanos y chocolate caliente. El ambiente resulta muy sereno. El servicio es excesivamente ágil. Las estancias interiores son muy acogedoras, pero si el día acompaña les recomendamos que elijan la terraza para, debajo del robusto ficus, disfrutar con las vistas y la comida a la sombra. A nuestro entender, los precios están un punto por encima de la calidad servida.

Para antes y después: Un café o una copa con el embriagador paisaje de La Geria como fondo. Un paseo hacia Janubio (a unos pocos kilómetros) y perder la mirada en la obra salina. Después de una cena encontramos vidilla nocturna en Playa Blanca, la terraza Marea o Café del Mar. Si nos gusta la música, también en Playa Blanca, permítannos abrirles la puerta a este lujoso club de jazz.