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Senderismo

Camino de los Gracioseros

CÓMO ABORDARLO: Dejar el vehículo en un camino empedrado al que accedemos en la salida del pueblo de Yé hacia Guinate. No es un sendero apto para menores. DIFICULTAD: Media-alta. DURACIÓN: El descenso se cubre en 45 minutos o una hora aproximadamente. El ascenso, entre la hora y cuarto y hora y media de camino. A TENER EN CUENTA: La fuerte pendiente descendente y ascendente (se baja de 600 a 0 metros en apenas una hora) aconseja un buen calentamiento previo, con especial incidencia en ejercicios de flexibilidad del tren inferior. Llevar ropa y calzado adecuado. Agua (en este caso, abundante agua). Alguna chocolatina y bollería. Gorra y crema solar. No nos olvidemos del móvil.

A la salida del pueblo de Yé en dirección a Guinate encontraremos un cartel que anuncia un desvío hacia Mirador del Río. Al tomar esta salida, a los 300 metros aproximadamente visualizaremos una edificación que se diferencia notablemente del perfil urbano de esta localidad del norte de Lanzarote. Se trata del hotel rural Finca La Corona. A poca distancia, a la izquierda, asoma un camino empedrado donde podemos estacionar el vehículo. Tal y como recomendamos en el encuadre de la izquierda, este sendero se hace bastante exigente a nivel físico por la fuerte pendiente descendente y ascendente que abordaremos. En poco tiempo y en muy poca distancia pasaremos de los 600 a los 0 metros del nivel del mar. Por ello, no está de más hacer un buen calentamiento físico en el aparcamiento empedrado, con especial atención a los ejercicios de flexibilidad del tren inferior.

Siguiendo la vereda de piedra natural, tropezaremos con un coqueto mirador que nos planta frente a la siempre atrayente estampa del Archipiélago Chinijo. En días despejados se logra contemplar La Graciosa, Montaña Clara, Roque del Oeste y Alegranza. Desde este punto, se percibe con nitidez el camino en zig zag que nos situará en la playa del Risco y las salinas del Río (las más antiguas de Canarias de las que se tienen referencias en las primeras crónicas de la conquista).

caminolosgracioseros

La ruta tuvo mucha historia de intercambio social y comercial entre La Graciosa y Haría. En los restaurantes de Caleta del Sebo, en concreto en Girasol, cuelgan algunas fotografías que reflejan a las mujeres gracioseras transportando cestos cargados de pescado y sal. Hoy, principios de octubre de 2008, mientras descendemos nos cruzamos con una señora de unos 70 años que sube con una agilidad envidiable. Iba con unas fijas, unas chanclas y un sombrero tradicional. No baja y sube en balde. A su espalda lleva una mochila bien cargada de pulpos. “¿Cómo fue?”, le preguntamos, “algunos pulpitos quedan…no perdí el camino”, responde. No perdí el camino. Para ella, a buen seguro, ir de sendero para contemplar la naturaleza o hacer ejercicio gratuitamente le resultará un absurdo.

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El sendero es sencillo, pero el exceso de piedra obliga a estar muy concentrados sobre el firme que pisamos. Lo suyo sería aprovechar los extremos de cada zigzagueo para contemplar la maravillosa vista, pero también para volver la mirada al camino transitado y dejarnos llevar por la fortaleza visual del risco de Famara. Desde el punto de vista de la vegetación, este enclave constituye uno de los puntos más completos de la isla. Según señala en este completo trabajo Nieves Morales, directora de la Casa de los Volcanes de Lanzarote, la zona “alberga los distintos tipos de comunidades vegetales existentes en Lanzarote, de ellas 19 son endémicos de Lanzarote e islotes y 14 exclusivos del Risco de Famara”. En el camino, pues, se podrán observar distintas especies como el bobo, aulagas, veroles, tuneras, vinagreras o tojio.

El silencio abrumador del espacio se rompe por los chirridos de las abundantes colonias de aves como la pardela cenicienta, el águila pescadora o guincho, el halcón peregrino y los cernícalos. También resulta común atisbar perdices, guirres, tórtolas y palomas, entre otras especies. Es ésta una zona donde se prodigan los conejos. Una nota predominante del trayecto proviene de los cazadores que con sus hurones y perros olfatean el espacio en busca de una captura.

A los 45 minutos aproximados de caminata, la fuerte pendiente se suaviza a la vez que el sendero gana en anchura y comodidad. Estamos a los pies de la playa del risco, que se muestra muy apetecible por sus tranquilas aguas y la calidad de su arena. Frente a la costa el río que separa La Graciosa de Lanzarote, Caleta del Sebo y Montaña Amarilla le dan a este rincón un espíritu especial. No está de más que saquemos algo de tiempo y reforcemos nuestras piernas con unos aliviadores estiramientos. Aliviadores, sí, pero también preventivos, porque después de las palas, el fútbol, el baño reparador y el bocadillo nos queda el exigente ascenso.

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La estancia en la playa resulta aprovechable para visitar las salinas del Río. Como señalamos con anterioridad, son las primeras salinas de las que se tiene constancia en Canarias procedentes de las primeras crónicas sobre la conquista en el siglo XV (más detalles). Actualmente están en desuso, pero mantienen su particular estructura que unido a su enclave le confiere un encanto particular.

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La vuelta al punto de inicio se realiza por el mismo camino de ida. Físicamente resulta exigente. Recomendamos que se aborde sin prisa alguna, regulando bien la respiración y tomando las paradas que sean convenientes para retomar fuerzas y el aliento. Alcanzar el mirador de Yé se hace muy agradable. Es un buen sitio éste para, nuevamente, hacer unos buenos ejercicios de estiramientos. Sus piernas se lo agradecerán con el paso de las horas.


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Para antes y después: De manera más sosegada podemos tomar un refrigerio con vistas al río y el Archipiélago Chinijo desde el Mirador del Río. Desde este punto se perciben las salinas y la playa del risco. Si concluimos el ascenso entre las 13:00-13:30 horas, el pescado de Amanecer de Arrieta es una muy buena opción para recuperar fuerzas. Algo más ligero y económico, a unos pocos kilómetros más al sur, en Guatiza…buenas tapas.